Hacerte mía dentro de ti

Confiado de haber vivido todo, de creer que me faltaban pocas cosas por experimentar me quedé en un letargo, en una zona de confort sin darle mas rienda suelta a lo que me instinto animal asomaba; dediqué parte de mi tiempo y de espacio solo a contemplar y a idealizar que lo que por mi vida se había cruzado era suficiente y que nada mas podría llenarme de placer, lujuria, locura. Luego conocí a una mujer que aunque a primera vista era un poco normal, con el tiempo iba a despertar en mi la sensaciones más lujuriosas que me ha otorgado la vida; fue entonces cuando empecé a pensar diferente y decidí emprender la huida a un paraíso terrenal.

Empecé por mirarte fijamente, a decirte que la sonrisa que tienes es cautivadora y que tienes una luz y un ángel que se han encargado de que me interese en ti. Pero en mi mente, en mis pensamientos mas oscuros pensaba en desnudarte y comerte a besos por que me parecías tan atractiva como inteligente, una mezcla perfecta para cumplir las fantasías mas osadas que en mi cama quería tener. Hacerte mía, hacerte mi mujer era mi objetivo de fondo, aunque en la superficie no se notara mucho…por aquello del que demuestra el hambre no come!. Entonces noté que tu mirada también se agudizaba cuando de mi boca salía algún comentario, alguna frase mal intencionada que lo que quería era ubicarte en un contexto donde pensaras que seria un buen “macho” para ti y me dieras una luz de entrada para poder arremeter contra ti y desgárrate la ropa para poseerte. Y así fue me abriste la puerta, poco a poco fuiste dejando ver la luz y cada día que pasaba se convertía en una meta más alcanzable el que estuvieras rodeada de mis brazos y ardiendo de placer con cada beso.

Noté entonces que eras una mujer candente, el solo hecho de estar a tu lado y que me apoyaras en cada frase loca que se me ocurría, me hacía pensar que un encuentro íntimo entre los dos sería como un carnaval lleno de olores, sabores y movimiento únicos. Y efectivamente fue así; con el tiempo no quedó más que demostrarnos esas ganas de devorarnos que teníamos, de quitarnos la ropa que nos incomodaba y someternos el uno al otro en una intensa batalla cuerpo a cuerpo, donde lo único que prevalecía eran orgasmos mágicos y el éxtasis embriagador de que estábamos haciendo el amor como dos locos a los cuales el mundo se les iba a acabar. Empecé por besar tu boca tibia, suave, tu lengua en una lucha encarnecida con la mia decía en voz baja aquí estoy, lléname de ti, hazme tuya…tu saliva y la mía humedecían no solo nuestra bocas sino también nuestros pensamientos. Las caricias empezaron a hacerse fuertes, tus brazos rodeando mi cuello y los míos rodeando de tu cintura nos sumergían en un exótico baile sin música donde lo único que sonaba era nuestra corazón al unísono.

Sincronizada nuestra respiración y con las manos llenas de ese temor por lo desconocido y al mismo tiempo expectantes por lo que iba a suceder nos empezaron a sudar, y para secarlas no quedó más remedio que tocarnos, agárranos, amasarnos fuertemente…empecé con tus senos, aunque tocaba por encima de la blusa ya me invitaban a que los besara y los chupara para certificar que ya eran míos; tu no te quedaste atrás me agarraste por encima del pantalón la verga y sentí que al apretar querías que entera estuviera dentro de tu cuerpo…ya no aguantábamos más.

Te desgarre la blusa, te quite el sostén y empecé una sinfonía de caricias y besos en tus pechos, los pezones parados de tus tetas ya mostraban el grado de excitación que tenias y al rozar mi lengua delicadamente sobre ellos, acompañados de una dulce succión y un pequeño mordisco erizaban tu piel al punto que quería desprenderse de tu cuerpo y unirse al mío….me dije entonteces no me equivoque en realidad es caliente y fogosa como lo imagine!. Con tus manos seguías acariciando mi verga, que ya estaba dura y a punto de estallar, con tu lengua seguías humedeciendo mi locura, hasta que por fin motivado por ese instinto de macho enjaulado tire de tu pantalón y en un segundo metí la mano en tu entrepierna y sentí esa gran vagina depilada que sublimaba aromas y fluidos aptos para que mi verga los disfrutara….pero me aguante y dije entonces no es hora debo dar un poco más, algo que agrade que guste que lleve su lujuria al infinito; pase entonces mis manos entonces por tus nalgas y te apreté ese culo que pavoneas cada vez que te veía caminar, la única diferencia era que ya estaba al aire libre y era todo mío.

Tomé tus manos, la puse en mi cabeza y de una matera sutil pero como si me obligaras hice que me dirigieras directo a tu secreto, fue entonces cuando empezó la sinfonía que ahora describo: Mientras acariciaba tus muslos rígidos de placer, mientras gemías como gata en celo, empecé con mi lengua a lamer lentamente tu clítoris, poco a poco se fue humedeciendo y a medida que avanzaba con la rapidez que mi lengua podía dar, más gemías, más te mojabas, sin opciones de cómo defenderte metí uno de mis dedos en tu vagina y lo movía ondeante buscando el punto exacto donde explotaras, y así pasó un tiempo, lamiendo, chupando, revoloteando el dedo…no suficiente con eso mete otro dedo más y en ese momento aun mas te enloqueciste y pedias que te hiciera mía…”clávame” Decías…pero no aun no era hora!; esta vez otro dedo se introdujo dentro de ti y ya no aguantabas más; aceleré el paso de mi lengua pervertida por ti clítoris mientras mis dedos entraban y salían como querido dejarte sin aliento y saciada hasta el cansancio….y boom estalló eso que llaman orgasmo y tus ojos se llenaron de luz, y tu gemido se hizo intenso y largo y tu cuerpo empezó a temblar como si tuvieras de frio, y en voz baja decías me encanta, me fascina, estoy arrecha…y tu vagina aunque cansada estaba presta para lo mejor y pedía en su inmensa grandeza y su extremada mojada que la tomara porque a estas alturas ya era mía. Con mi boca llena de tu vigorosa esencia, te agarré la cara y te besé para que sintieras que eso que emanaba de ti era el inicio de un larga faena sexual, porque se aproximaba una hecatombe de placer.

Mi agitado cuerpo quería volverse uno solo contigo, ya quería esta dentro de ti descargando toda mi excitación, así que sin mas acomodé la verga entre mis manos y suavemente introduje la cabeza en las puestas de tu húmeda vagina, poco a poco fue entrando mi asta viril hasta que tu pelvis y la mía estuvieron completamente alineadas, empecé entonces en un movimiento de ola maría a entra y salir de tu cuerpo, a subir y bajar, a gozar y reír… con tus piernas levantabas hasta la altura de mis hombros sentía que te estaba penetrando hasta lo mas profundo de tu alma, de un momento a otro el movimiento cambia con un agitado cambio de ritmo te clavaba como si nunca hubiese tenia a una mujer entre mis fauces, fue entonces que tu reparación se torno gruesa y ya las gotas de sudor recorrían todos nuestros cuerpos, estábamos sumergido en ese vaho prodigioso lleno de pasión.

Tus pechos danzaban al ritmo de nuestras caderas y me incitaban a masajearlos a morderlos a chuparlos…seguí con mi movimiento de mecedora clavado a tu cuerpo y en un segundo y solo guiado por el ritmo de tu corazón note que estabas a punto de estallar en un orgasmo, fue hay cuando empuje con fuerza mi asta hasta el fondo y sentí como tu vagina me regalaba ese vital fluido que es el punto máximo del clímax.

Explotaste en un intenso orgasmo y con los ojos destellando aun lujuria decidí aprovéchame del momento; te agarré por la cintura y volteé tu cuerpo y comencé a deleitarme con ver ese majestuoso culo, quedaste tendida en la cama dándome la espalda, nuevamente apunté mi verga y esta vez la introduje como una lanza, saltaste de placer y empecé con movimientos cómo de taladro a penetrarte, esa sensación de la pareces de tu vagina apretando mi verga y mi pelvis golpeando tu culo fue fantástica, te agarré por el pelo y te obligué a que me dijeras que eras mía y en un juego de palabras obscenas me fui volviendo agresivo hasta se punto que doble tu cabello con la mano y tire de el tan fuete que casi tu cabeza pega en mi pecho…mordías la almohada y como vi que estabas a punto de llegar a un orgasmo nuevamente tome mi mano izquierda y levante tu pelvis, con mis dedos acaricié tu clítoris empapado y con movimientos circulares empecé una faena de dedos y verga…por un lado mi dedo masajeaba tu clítoris y por otro lado mi verga entraba y salía como queriendo partirte en dos.

Sin mas remedio llegé el momento del orgasmo, esta vez más intenso, se te cortó la respiración, doblaron tus parpados síntoma de que ya estabas extasiada de placer. Pero aun faltaba mas, decidimos sin decirnos nada que te colocaras en un posición muy particular y que yo como hombre admiro mucho, esa posición en cuatro patas que da la sensación de dominio y sumisión.

Fue entonces que saqué más fuerzas de mi interior y con el vaivén de tus pechas me fue llenado la locura…ya mi verga quería explotar, el hecho de tenerte clavada de espaldas con el pelo agarrado y con la otra mano golpeándote el culo hizo que de mi deviniera esa actitud de perversión que solo en los casos mas extremos aparece…te clavaba con todas mis fuerzas y en ese deleite de pasión te decía que eras mi mujer, mi bandida, mi perra…tu me decías que si…metí los dedos en tu boca y sentí como me transmitías con tus mordiscos y chupadas el placer que te llenaba. Mi corazón se aceleró, la respiración se fue tornándose agitada, jadeaba y sudaba, mientras mis manos apretaban tu culo, la cabeza de mi verga se creció y se pusó más dura de lo común y en unas explosión parecida a la del big bang eyaculé dentro de ti y grité con fuerza. Quería llorar, quería reír, no sé que me dio pero quedé en un estado catatónico sol te abrace, te bese y te dije Eres mía. Oh! Que glorioso momento, que espectáculo tan majestoso, que placer tan infinito…nos miramos después de tanto gozo y nos dijimos solo es el comienzo!

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